miércoles, 12 de octubre de 2016

El Hada Fata II

Desde sus escondites, Pika, Elster, Igel y Munchi Munchi observaron con asombro cómo poco a poco se había ido formando una figura en las aguas del río. Se trataba del Hada Fata que mientras se incorporaba mecida por la corriente, les dijo con voz dulce – No temáis pequeños, me llamo Fata y tanto el sapito como yo estamos aquí para ayudaros. Acercaros, acercaros. - Pika, Igel y Munchi Munchi fueron hacia ella rápidamente. Elster les siguió algo más desconfiada. A ella fue a la primera a la que la ninfa se dirigió – Veamos pequeña urraca, parece que te has quedado sin moras por compartirlas con Kröte, aunque ... ¿qué es lo que hay justo a tu lado? - dijo Fata con una gran sonrisa. Elster miró donde le indicaba el hada viendo con asombro como de golpe habían aparecido junto a ella tres grandes montones de las jugosas frutas. - ¡¿Son para mí?! - preguntó atónita – Claro que sí – respondió el hada. - ¡Gracias! - contestó Elster muy contenta sin apenas poder creérselo. - Veamos – continúo Fata dirigiéndose en esta ocasión a Pika y a Igel – creo que vosotros jugando os habéis peleado ... - Bueno, un poquito – contestó Pika algo avergonzada. - Sí, pero ya hicimos las paces. ¿A qué sí Pika? - dijo Igel. - Claro – contestó ésta con una gran sonrisa. - Eso está muy bien – dijo Fata. Por eso, voy a daros un obsequio, abrid vuestras manos – y por arte de magia en las palmas de Pika e Igel aparecieron respectivamente una colorida cometa y una gran pelota. - Para que sigáis jugando juntos, pero sin peleas ¿eh? – les dijo el hada guiñando un ojo. - ¡Muchas gracias Fata! - Contestaron los dos al unísono, contemplando con deleite sus nuevos juguetes. - Bueno, sólo quedas tú pequeña Munchi – dijo dirigiéndose a la ratoncita. - he escuchado que quieres convertirte en niña, ¿es eso cierto? - Sí Fata, ¿puedes ayudarme? – preguntó Munchi esperanzada. - Puedo, pero antes de nada dime, ¿seguro que es eso lo que quieres? - Sí, no hay nada que desee más – respondió Munchi rotundamente. - Está bien, siendo así ... mira – y en ese mismo instante apareció en su patita un paquete. - Ábrelo – le apremió Fata. - La ratoncita lo desenvolvió presurosa para observar con estupor que contenía ... un trozo de queso. Munchi no pudo evitar su decepción y agachando las orejas dijo. - Gracias Fata pero verás ... la última vez que comí esto, me puse muy malita – dijo mientras apartaba de sí el manjar con cierto desagrado. - Sé lo de la  jugarreta de Sakun Munchi, pero este queso que te doy es mágico y puedes comerlo sin dudarlo, créeme. - La ratoncita observó la cara amable de Fata. Estaba casi segura de que podía confiar en ella, además – pensaba mientras inconscientemente movía sus bigotes – realmente olía de maravilla. Por lo que poco a poco se lo fue acercando y justo cuando iba a morderlo, Fata añadió – Podrás comerlo pero no ahora. - ¿No? - preguntó Munchi desilusionada. - No. Si lo hicieras te convertirías inmediatamente en niña. Es necesario que estés primero en alguno de los sitios donde viven los humanos. Ahora pensaremos en eso ... - ¿Si Kröte? - dijo la ninfa al escuchar un par de toses provenientes de éste.- Perdona que te interrumpa Fata pero dado que he cumplido con la misión, me preguntaba si también para mi tienes algún premio. Por ejemplo, decirme cómo encontrar al Tío Mañas ese - dijo entre avergonzado y esperanzado. - Llevas mucha razón, perdona el olvido sapito. - dijo Fata sin poder evitar una sonrisa. - Mira – e instantáneamente en la piedra en la que estaba apareció un pequeño frasco. - Cada vez que necesites dar con él, sólo tienes que dar un sorbo. - Kröte se puso muy contento, y de haber sabido leer, hubiera visto que en la etiqueta de la botella estaba escrita la palabra confianza.

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